NÚMERO DE VISITAS

jueves, 14 de julio de 2016

MONASTERIO DE EL ESCORIAL. APUNTES DE ARQUITECTURA: El Patio de los Reyes

Para dar soporte a una de las rutas de El pozo de Harod, preparo este post en el que visitaremos el atrio de la Basílica del Monasterio de El Escorial (Madrid): el Patio de los Reyes.
Acedemos a esta zona atravesando la puerta principal del conjunto, pasando por debajo de la estatua de granito que representa a San Lorenzo.



Estás pisando un rectángulo de 64x38 m., lo que arroja una medida de superficie de 2.432 m2. con el sistema métrico que utilizamos hoy.
Aunque si aplicamos la historia de El pozo de Harod (no olvides que bajo tus pies está el espacio clave de la historia que allí se narra), medirá 685 (Bereshith).

Al echar un vistazo rápido alrededor, lo más probable será que te venga a la mente aquel acertijo:

“No existió jamás un tesoro como aquel. Era tan valioso y codiciado que su dueño no tuvo más remedio que esconderlo bajo el Bereshith de granito.
El hombre, que tenía que hacer un largo viaje, encargó su custodia a seis miembros de una noble familia y les prometió que, a su vuelta, lo repartiría…
Entonces le pidió al más viejo de los custodios que estuviese muy atento a la hora de su regreso, y partió."



Si miras la verdadera fachada de la Basílica verás las estatuas de 6 reyes de Judá, a saber (de izquierda a derecha): Josafat, Ezequías, David, Salomón, Josías y Manasés, una prueba más de la conexión que Felipe II buscaba con el Templo de Salomón…



En cuanto al acertijo, el rey David, el más viejo de los 6 por ser el primero, dirige la vista hacia un reloj situado en la fachada de la torre que se erige a su izquierda.
Sí, estás pisando la cubierta de la sala del tesoro de la Gran Orden del Ocho que está en algún lugar muy abajo… si te fías de la historia registrada en la novela, claro.

Ahora quiero enseñarte un detalle arquitectónico. Tiene que ver con las dos torres laterales que enmarcan esta fachada. Ambas son de planta cuadrada y se elevan nada menos que 72 m.
Si te fijas en el número de cuerpos que tienen cada una, verás dos. Pero en realidad son tres. El que no ves, el bajo, está incorporado en el interior de las edificaciones del convento que, por cierto, se iluminan de manera natural con el ventanal que rompe el centro del frontón triangular que remata la fachada.

Pero lo interesante y desgraciadamente poco conocido de este entorno está en la pared izquierda del Patio de los Reyes, según accedes a este.


Entre la octava y novena ventana, a la altura de la cornisa, se puede ver a duras penas una piedra con una cruz negra grabada sobre ella. Te ayuda a localizarla la figura de la cruz que hace la pizarra de la cubierta, pues está justo debajo.
Se trata, ni más ni menos, de la última piedra colocada en la construcción general, dando por finalizada la obra el 13 de septiembre de 1584, es decir, 21 años después de comenzar.

A este respecto no he comprendido a qué viene el dicho “dura más que las obras de El Escorial”, pues en aquel tiempo la edificación religiosa podía alargarse incluso siglos. No hay más que ver la duración de obras como las catedrales de Madrid o Barcelona…

He tratado de investigar el sentido del dicho, pero siempre me he topado con generalidades basadas en que los trabajos de ornamentación y los añadidos se prolongaron más allá del siglo XVII. En fin, ahí queda la frase…

Y colorín, colorado, el cuento del Patio de los Reyes ha terminado. Hay mucho más, pero espero que lo descubras en tu visita personal.

Así lo pienso y así lo escribo.

2 comentarios: