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lunes, 28 de marzo de 2016

EL PODER DE LA SOMBRA, de María José Moreno

Va camino de tres años que me cité en la Córdoba virtual con una escritora que en aquellos días alcanzaba el número 1 absoluto con su novela Bajo los Tilos, que acabó convirtiéndose en una amiga de carne y hueso con quien he tenido el privilegio de compartir mesa, mantel, tiempo y proyectos, que conquistó a mi nieto con Pepe Pepino y que ahora me ha obligado a hacerme una carpeta con su imagen para que todo el mundo vea que soy fan suyo.

Ya me lo planteé el año pasado cuando devoré la primera entrega de su Trilogía del Mal: La caricia de Tánatos, invadiéndome la sensación de que si esta mujer se apellidase anglosajonamente no habría librería del mundo donde no se expusiesen su obras. Ahora ya no tengo duda.

He terminado el segundo libro (El poder de la Sombra) y aún conservo el pellizco en la boca del estómago y el escalofrío en mi espalda que me invadieron nada más comenzar a leer:

El poder de la Sombra

Delante del portón del cortijo, una niña de siete años, pelo rubio y cara angelical saltaba a la comba al tiempo que entonaba una popular canción infantil:

                     “Al pasar la barca,
                   me dijo el barquero,
     las niñas bonitas no pagan dinero…”




De ahí en adelante, una trepidante, sorprendente, adictiva y terrible historia, que en tiempo real abarca tan solo trece días.
Una historia que la autora pretende mostrar como producto de su imaginación, pero que demuestra el inmenso conocimiento que María José Moreno tiene de la mente humana, fruto, por supuesto, de su oficio.
Una historia donde el Mal lo inunda todo, pero no el tipo de Mal que precise de exorcismos (aunque yo soy de los que creen que el ser humano no es tan malo si no está sometido a fuerzas oscuras), sino ese tipo de mal que nos empeñamos en disfrazar de locura cuando lo vemos manifestado en la vida real y nos asusta.
Una historia contada con tal maestría que hace innecesaria la inclusión de más escenas desasosegantes que las contenidas, dejando que el lector haga su parte más allá de las letras.
Una historia contada en primera persona a través de Mercedes, la protagonista de la serie, una mujer atrapada entre su estatus y sus miedos, entre su fortaleza y sus debilidades, entre lo divino y lo humano, con quien el lector empatiza instantáneamente, algo que en teoría debería facilitar que asumamos lo terrible de la realidad diaria que solemos ignorar cuando se muestra tan desnuda.
Una historia, en fin, que solo deja en quien la lee el aliento suficiente para resoplar incrédulo al pasar la última página, sacudir levemente la cabeza y acabar asintiendo felizmente sorprendido, mientras anhela que pase este año y vea la luz el último libro de la saga.

Justo antes de empezar a leer El poder de la Sombra había concluido Cicatriz, de Juan Gómez Jurado, una obra extraña que me gustó mucho.
Aun así, no me cabe duda alguna: acabo de concluir la mejor lectura de 2016 en su categoría.
Solo me queda esperar a ver a María José y que me firme la foto.


Así lo pienso y así lo escribo.

4 comentarios:

  1. Gracias Eduardo por tus palabras que me han dejado casi sin aliento. Para mí es un honor que me consideres así pero o más importante es que te hayas quedado satisfecho cuando has concluido la lectura de la novela. Son muchas horas pegada al ordenador buscando la redondez, dentro de lo novata que soy, y que los lectores lo aprecien me llena de orgullo. Yo también estoy deseando de que nos encontremos y hablemos de libros y de todo como siempre. espero que sea en la Feria de Madrid ;-)

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    1. Me he quedado más que satisfecho, María José. De sobra sé cuánto trabajo cuesta dar a luz un niño. Ojalá nos veamos esta primavera en Madrid. Besos.

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  2. Es muy buena. Y es lo que tú dices, está a la altura de las mejores. Ojalá encuentre ese golpe de suerte que al final acaba logrando que miles de lectores la vean, porque en cuando lean esta trilogía se convencerán ellos solos. Es el mal cotidiano, ese que está a nuestro lado y que al final a mí me asusta mucho más que asesinos en serie, porque es una sombra que puede posarse en cualquiera de tu entorno.

    Me alegro de volver a leerte a ti.

    Un beso

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    1. Suscribo tu comentario, Mayte. Demasiados asesinos en serie nos cercan. Espero que podamos ir derrotándolos con las letras.
      Un besazo. Espero vernos pronto.

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