NÚMERO DE VISITAS

lunes, 14 de mayo de 2018

CARRERA DE RELEVOS





Este post, que será extremadamente breve, tiene la intención de redirigir a quienes me han concedido el honor de leerme y seguirme, al nuevo proyecto que llevo desarrollando desde hace dos años: el área creativa para escritores.

Se trata de un proyecto que incluye un curso de escritura creativa, un blog (que sustituirá a este) y una revista literaria diferente.
Todo esto lo puedes consultar pinchando en la imagen o visitando la web: www.areacreativaparaescritores.es

Por supuesto, y tal como podías hacer aquí, el blog (sus entradas se centrarán en brindar ayudas y experiencias para futuros escritores) está abierto a tus opiniones. Así que espero tu participación.

Se abre una nueva etapa que me ilusiona profundamente.
Así lo pienso y así lo escribo.


lunes, 4 de septiembre de 2017

CURSO DE ESCRITURA CREATIVA

Escribía el otro día sobre la norma que desde hace años parece imponerse cada comienzo de septiembre, esto es: comenzar colecciones (sobre todo de paridas que ni siquiera terminamos), apuntarnos al gimnasio, a la escuela oficial de idiomas, iniciar una dieta, atender una afición…
Hablemos de esto último.

Tener una afición nos ayuda de muchas maneras. Nos hace creativos, desarrollamos paciencia y otras virtudes, satisface la necesidad de ocio y diversión, nos relaja, permite que carguemos las pilas, ayuda a la desconexión imprescindible de la terrible rutina… seguro que podéis añadir más excelencias a la lista.

Yo tengo una afición: escribir. Y, por mis años como docente, dispongo de la experiencia necesaria para enseñar, además de sentir pasión por esa faceta.

Al juntar estos ingredientes en mi particular marmita alquímica, salió un proyecto que ahora ve la luz: dirigir un curso de 10 meses sobre Escritura Creativa.

Durante más de un año preparé con mucho cariño y profesionalidad el contenido y desarrollo del mismo, un método propio basado en la metodología de la más prestigiosa escuela de escritores de Nueva York, la Gotham Writer’s, quienes me concedieron licencia para hacerlo después de ponerme en contacto con ellos y presentarles la idea.
Ya solo faltaba el apoyo de una entidad docente que contase con la infraestructura necesaria. Preparé un Plan de Negocio serio que presenté en varios ayuntamientos, con un interés inicial importante, pero sin compromiso real. Como dice mi nieto: “ellos se lo pierden”. Porque convertirse en un referente docente-literario en la Comunidad de Madrid creo que era una oportunidad digna de estudio.
Al final, la misma escuela para la que trabajo como docente en Edificación y Obra Civil (Lider System), estudió la propuesta y decidió apostar por ella, poniendo a disposición de los futuros alumnos aulas en Madrid capital y en varias zonas de la Comunidad.



Hoy presento este curso, ideado para quienes sienten entusiasmo por la escritura y nunca han hecho un curso de novela/relato.

Su contenido abarca desde el principio al final de la técnica de la Escritura Creativa de Ficción (no deja a medias al alumno) y tiene un precio imbatible en su categoría.



Pinchando en la imagen que han creado para este proyecto puedes ver un vídeo de presentación, el temario detallado del curso y el resto de las condiciones.

Además, un grupo de jóvenes autores y yo creamos una revista literaria única: NOVELADES, de la que escribiré otro día. Es única, porque no está concebida para lectores, sino para futuros escritores.
Esta herramienta estará a disposición de los alumnos del curso, pues espero que sean ellos quienes la vayan llenando de contenido. Así que, casi desde el principio del curso, estarán publicando, creando.

Y como se irán abriendo grupos cada vez que se complete el mínimo de participantes (8 ó 10), cualquiera podrá comenzarlo en cualquier momento del año, a partir de ya.

De modo que, ¿te apasiona escribir? ¿Te gustaría aprender la técnica de la Escritura Creativa? ¿Quieres saber cómo publicar tu libro? ¿Vives en Madrid? Pues ya sabes lo que tienes que hacer…


Así lo pienso y así lo escribo.

miércoles, 30 de agosto de 2017

PACK DE NOVELA HISTÓRICA

Estamos a las puertas de un nuevo año (el 1º de septiembre es de verdad cuando lo hace). Es tiempo de ponerse metas: idiomas, gimnasio, dietas, aficiones… De esto último hablaré en unos días.
Hoy quiero aprovechar este púlpito para presentar una idea literaria que me ha gustado y a la que me he sumado: un pack de ebooks de novela histórica patrocinado por ebrolis.com.

Hace unas semanas se pusieron en contacto conmigo para ofrecerme la oportunidad de incorporar mi novela El pozo de Harod a este pack, y me ha parecido una buena idea. Dejadme que os explique un par de motivos…

El primero es que los lectores pueden acceder a una colección cerrada y completa con una veintena de títulos, a cual más atrayente, fruto de la imaginación y el buen hacer de 17 autores diferentes.
Y el segundo se relaciona con el tema económico. Aquí, como siempre ocurre al tratar con autores independientes, el beneficiario principal es el lector. De hecho, cada persona interesada en adquirir esta colección SOLO PAGARÁ LO QUE CONSIDERE QUE VALE. Así de sencillo.
Además, en el momento de la adquisición, el lector puede decidir qué porcentaje de su pago irá para el autor, cuánto para una ONG y cuánto para la empresa que organiza esto.
¿Qué os parece?



Esta promoción solo estará disponible hasta el 15 de octubre.
De modo que, si te apasiona la literatura histórica, ya sabes dónde buscar novedades.


Pinchando en la imagen enlazarás con la página donde puedes ver los títulos incluidos y gestionar tu pack.

Muchas gracias por ayudar así a los indies. Por favor, comparte para mayor difusión. Es una manera genial de apoyar la literatura independiente.

Así lo pienso y así lo escribo.

miércoles, 19 de octubre de 2016

LA FUERZA DE EROS, de María José Moreno

Cada uno de los tres últimos años he leído cada una de las tres entregas de lo que María José Moreno denominó "La trilogía del mal".
Primero fue La caricia de Tánatos (de la que debí haber hecho una reseña), después El poder de la sombra y ahora La fuerza de Eros.
Me ha ocurrido con estas tres joyas de la literatura lo que es francamente difícil que ocurra. Se suele decir que “segundas partes nunca fueron buenas”. Y en este caso, no solo la segunda parte superó a la primera, sino que la tercera ha hecho lo propio con la segunda. Por tercer año consecutivo, la novela anual de María José Moreno ha conseguido convertirse en la mejor lectura del año en mi muy humilde pero realista ranking personal de lectura.

La fuerza de Eros
La fuerza de Eros me ha sobrecogido desde las primeras páginas.

Se trata de una novela tan adictiva como “gruesa”, que no resulta sencillo leer de una sentada (aunque he tardado en hacerlo solo seis horas en total).
La temática que aborda, siendo completa y desgraciadamente actual, no deja de afectar la sensibilidad del lector por su crudeza y realismo. Pero lo hace para bien, pues enseña por un lado y sobre todo, el arte de su autora para cazar sin remedio el interés del lector y, por otro, una realidad que pone los pelos de punta a quienes somos padres y abuelos.
En este punto recuerdo aquella frase conocida que incluí en El pozo de Harod: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”, es decir, no podemos mirar hacia otro lado y pensar que el ser humano no puede ser tan malo.

Vuelvo a la obra en sí.
Un angustioso triángulo formado por un club de pedófilos con un poder casi infinito, el secuestro de una niña y la psicoterapeuta protagonista, es el esqueleto alrededor del cual María José Moreno teje una historia que tiene cerebro, cinco sentidos, músculos, vísceras, sangre y conciencia.

Se nota cómo la autora domina la teoría de la mente humana, haciendo súper creíble la trama. María José hace un uso del narrador desde varios puntos de vista digno de ser estudiado por los alumnos de cualquier taller de escritura creativa (eso pienso hacer cuando ponga en marcha dicho proyecto). El ritmo de la narración es vertiginoso y la descripción de los personajes, que han madurado igual que las relaciones entre ellos, hace de La fuerza de Eros una película.

Escribí más arriba que no resulta sencillo leerla de un tirón. Y quiero expresar con eso que el lector necesita ir haciendo la digestión del cuadro que presenta. El torbellino de emociones que provoca (para mí, sobre todo, el capítulo 49), obliga a parar y pasear diciéndote a ti mismo: “solo es ficción, solo es ficción…”. Pero no. Llegas de trabajar, pones las noticias y ahí está. Un caso, y otro, y otro. Negar la realidad es engañarse uno solo. Mercedes Lozano, la protagonista, lo explica muy bien cuando piensa: “La maldad tiene tantas caras con las que engañarnos, que la verdad puede ser una de ellas” (cita textual); atención al mensaje hacia quienes tutelamos menores. Y entonces regresas al libro y sigues siendo profundamente afectado.

En fin, La fuerza de Eros, una novela altamente recomendable, como sus dos hermanas mayores.

Así lo pienso y así lo escribo.

martes, 27 de septiembre de 2016

FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2016

“Nunca es tarde si la dicha es buena”.

Aunque no soy muy aficionado al refranero popular, tiro de esta conocida frase para justificar mi tardanza en publicar este post.
Tarde, porque tiene como referencia la pasada… pasadísima Feria del Libro de Madrid a la que, como suelo hacer estos últimos años, invité a acompañarme a varios “niños” que espero que un día sean los autores del momento.

Cartel 2016
Unos días antes del evento, paseaba por el pueblo donde vivo desde hace un montón de años y pasé junto a un grupo de chicos y chicas que estaban consumiendo su tiempo en una actividad ociosa como estar sentados en dos bancos de un parque, comiendo pipas, chocolatinas, bollitos industriales y bebidas, sembrando todo el suelo a su alrededor de los correspondientes envases y restos, sin mayor conversación que un "¡Mira!" señalando a su teléfono móvil y haciendo planes para el siguiente botellón en el que, según decían, buscarían emborracharse más deprisa que la vez anterior.
Ni se me ocurrió decirles algo, pues ya he visto otras veces cómo se enfrentan con un descaro absoluto y una medida de agresividad sorprendente a cualquier tipo de autoridad (léase alguien mayor que reprende su comportamiento y actitud nada cívicos), aunque yo, que he dado clase a chavales de esa edad, siento una inmensa tristeza por ellos y sus padres.

Entonces pensé en la suerte que tengo de tener como amigos a los mencionados “niños”, grupo al que cada año se suma alguno más.
Se trata de gente de edades entre los 15 y los 19 años, más o menos como los del parque, pero con las ideas clarísimas como consecuencia, a mi modo de entender, de leer. Bueno, de leer y escribir, porque todos ellos hacen sus pinitos en esto de compartir emociones mediante las letras.


El caso es que este año la Feria incorporaba una actividad que a todos les encantó: un Concurso de Microliteratura organizado por el periódico El País.
Aquí pudieron escribir un cuento o un poema con un máximo de 200 caracteres.
El premio era lo de menos, sobre todo porque había cola cada día para entregar el trabajo, lo cual debía elevar a decenas de miles la cantidad de posibilidades de no salir ganador.


El caso es que este año compraron libros, leyeron, conocieron autores y escribieron. No se podía pedir más a una tarde de literatura pura.

Tengo en mente varios proyectos. Actualmente trabajo en la creación de un curso de escritura creativa, un taller de relato y novela que ocupa la mayor parte de mi tiempo libre. Pero voy a explorar la posibilidad de hacer una revista literaria mensual, y es ahí donde contaré con mis “niños” y con muchos más.

Entretanto, en las próximas semanas, tengo la intención de ceder esta humilde tribuna a cada uno de ellos para que escriban lo que les dé la gana, con el propósito de que sus capacidades alcancen a más personas, y sus nombres comiencen a ser visibles.

Espero seguir compartiendo noticias sobre estos proyectos literarios…

En fin, menos mal que hay jóvenes que saben divertirse sin ensuciar el entorno y ser desagradables desde casi todo punto de vista. Menos mal que hay jóvenes comprometidos con la cultura. Menos mal que hay jóvenes que no serán manipulados, pues tendrán la mente clara cuando el futuro demande su talento.
Eso indica que no todo está perdido.

Así lo pienso y así lo escribo.

viernes, 15 de julio de 2016

EL POZO DE HAROD. RUTA 12: Monasterio de El Escorial (1ª parte)

Estamos ante uno de los caminos contenidos en El pozo de Harod que más me gusta.

Esta primera entrega de las dos que componen la ruta es un clásico en mi repertorio de “profe” de albañilería. Cada promoción de alumnos que tengo pasa por esta excursión gratuita, en la que les enseño Arquitectura y Magia en los exteriores del Monasterio. La mayoría de ellos, hasta quienes ya habían visitado el monumento, quedan gratamente sorprendidos al reparar en los detalles que nadie les contó.

Bueno, antes de visitar de cerca este enclave, me gustaría enseñaros un par de vistas del recinto y contaros en cada una de ellas una de las muchas leyendas que se narran sobre este maravilloso y misterioso lugar, cuentos que con el paso del tiempo y el boca a boca han ido modificando algunas pinceladas.

La primera vista es la “clásica”: desde la Silla de Felipe II.

Silla de Felipe II
Para llegar a este punto hay que conducir en el sentido natural de la carretera que pasa por delante del Monasterio, la carretera de Robledo, que termina cruzando con la M-505, que tomaremos en dirección a Madrid.
Enseguida, a la vuelta de una de las curvas, aparece una magnífica pero efímera imagen del edificio con la Sierra de Madrid al fondo.

Pero ese no es nuestro destino.
Hay que recorrer 2 km. por dicha carretera hasta llegar al desvío a la Silla, que está perfectamente señalizado. Giramos a la derecha y continuamos de frente hasta el final de la carretera, pues esta finaliza allí.
Podemos sentarnos en la silla de Su Majestad, pero lo que veremos del Monasterio es una imagen lejana que alimenta la sensación de que es imposible que desde allí Felipe II dirigiese las obras. Ahora bien, no menospreciéis la impagable visión del Bosque de la Herrería que circunda todo. Es precioso en cualquier época del año.


Y mientras recreáis la vista en semejante fondo, os cuento la primera leyenda: las tejas de oro…

Cuando el sol se posa sobre las torres del Monasterio, en su huida hacia el ocaso, se puede ver un fuerte brillo dorado en la cubierta de varias de ellas, dando la sensación de que hay piezas de oro en la construcción.
Pues bien, al tiempo de las obras, el embajador de Francia le preguntó a Felipe II si le sería sencillo terminar una obra tan grande o si por falta de medios se quedaría como muchas otras, sin terminar. En respuesta, el rey ordenó colocar una teja de oro en la torre central y dos más en las torres laterales que se ven desde la entrada a la basílica.

Ahora bien, puesto que el brillo dorado es completamente real, ¿será verdad que hay tejas de oro?
Pues lo cierto es que no. Lo que produce el brillo es la tapa de bronce dorado de las tres cajas que guardan las reliquias de Santa Bárbara, ya sabéis, aquella de la que nos acordamos solo cuando truena y que resulta ser (según la tradición religiosa católica) la protectora de los rayos y los truenos.
Felipe II ordenó situar dichos cofres ahí para proteger el recinto de las tormentas.



Y yo me planteo una cuestión: ¿cómo es posible que haya reliquias de esta señora repartidas por tantos lugares del mundo? Porque son unos cuantos los edificios religiosos europeos que dicen disponer de sus restos mortales. Digo yo que debía ser una “gran” mujer, ¿no?

Pues mientras decidimos si creer la verdad histórica de las cosas o dejar que la magia de la historia siga relatando sus leyendas, os invito a seguirme a mi lugar favorito, donde veremos desde arriba el Monasterio de El Escorial.


Para llegar hay que coger la carretera que une San Lorenzo de El Escorial con Guadarrama (M-600) hasta el km. 5,800. Ahí hay un desvío hacia el Arboreto Luis Ceballos, en la subida al monte Abantos, un lugar, por cierto, digno de visitar en otro momento. Te dejo el enlace a su página oficial.
A 1,5 km. se divisa por primera vez la figura inconfundible del Monasterio. Pero para disfrutar de la VISTA, aún debemos recorrer la pista forestal que hay debajo de nuestras ruedas y que se conserva en este tramo en buenas condiciones. Disfruta del viaje, pues encontrarás rincones como los que te muestro.



Pista forestal, km. 4,400.
Justo en este punto, en el mismísimo desvío azul hacia el Arboreto, la pista gira bruscamente a la derecha. Estamos en el lugar donde os recomiendo aparcar, pues es un ancho anticipo del posterior estrechamiento y grave deterioro del estado de la pista. Además, hay que regresar sobre nuestros pasos (a menos que conozcas bien la zona y sepas callejear por la carretera) para continuar el viaje hacia el Monasterio, por lo que conviene tener el coche en un lugar de fácil maniobra.
Caminamos hacia arriba 400 metros hasta el mirador de piedra. Si lo paseas en primavera-verano, déjate seducir por el intenso aroma de la jara y el canto de los pájaros.
Y ahora, contempla la imagen del edificio desde el mirador y dime si no te parece que Felipe II debería haber subido hasta aquí para dirigir mejor las obras.
Estás ante un complejo construido a mediados del siglo XVI. Aunque no lo veas con claridad, incluye un palacio, residencia de la familia real española. Dispone de una basílica con panteón, lugar de sepultura de todos los reyes de España de los Austrias y los Borbones excepto Felipe V y Fernando VI. Tiene un monasterio, originalmente atendido por monjes de la Orden de San Jerónimo y ocupado en la actualidad por frailes de la Orden de San Agustín. Y, por supuesto, alberga una extraordinaria biblioteca.

Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid)

¿Por qué razón eligió Felipe II este entorno para su gran proyecto? Además de por el clima (la zona es fresca en verano) y por la proximidad de los materiales necesarios para la obra, algunos historiadores han apuntado una posible razón más espiritual. Y aquí es donde comienza la leyenda…

Cuando el Diablo fue expulsado del cielo, vivió algún tiempo en una cueva situada a los pies de este monte. Mientras tanto, anduvo por la Tierra creando siete puertas para acceder al infierno.
Puesto que los terrenos donde se levantó el conjunto ocupaban una mina de cobre que expulsaba azufre, la gente creyó que una de aquellas puertas estaba ahí.
Felipe II no era ajeno a esta leyenda medieval. Así que convocó a una comisión de expertos que aglutinaba filósofos, arquitectos, canteros, teólogos y el cronista real, a la sazón, el padre Sigüenza.
Según la crónica que él escribió, el grupo fue asaltado por un fuerte viento, casi huracanado, que les impedía llegar hasta la mina. Este fenómeno fue interpretado por el fraile como una respuesta demoníaca que pretendía disuadirles de situar allí un edificio religioso. Con todo, el rey ordenó la construcción con el fin de tapar la puerta al infierno.

Como posiblemente sepáis, hay quien sostiene la relación de esta edificación con el Templo de Salomón, cuyos planos, según la Biblia, fueron entregados por Dios mismo. Así que la idea de sellar la dichosa puerta con un templo debió parecerle al rey una misión encomendada por el Altísimo. Y esta es la razón de que el Monasterio esté plagado de referencias al rey Salomón, como iremos descubriendo.

Cuando hagáis las oportunas fotos, nos vamos.


Ya conocemos la ubicación del Monasterio, exactamente a 62 leguas y 1.191 varas de Madrid, así que vamos hacia allí y buscamos aparcamiento, siendo conscientes de dos cosas:



-   Los lunes está cerrado, así que mejor visitarlo cualquier otro día.
- El aparcamiento vigilado situado justo enfrente es carísimo, por lo que buscaremos dónde dejar el coche en la carretera, nada más pasar el edificio, a la derecha. Excepto en días de fiesta, en aquella zona es sencillo aparcar, aunque nos toque regresar a pie.

Bueno, al acercarnos por ese lado del Monasterio, podemos contemplar la fachada sur, dicen que la más bella de las cuatro. Pincha aquí para leer acerca de las cuatro caras de esta maravilla arquitectónica.

En esa zona está el acceso al Jardín de los Frailes, nuestro primer destino. Y nada más entrar, a la derecha, hallamos un pequeño patio, el Patio de la Botica. Como podéis imaginar, encima de él estaba la Farmacia Real.
Felipe II concibió este jardín como un huerto donde cultivar plantas y hortalizas, pero también como un lugar de placer, de ahí su repertorio de estanques y fuentes.

Para diseñar este paisaje, el rey estudió proyectos de jardines de España, Italia, Inglaterra, Francia y los Países Bajos y contrató aquí y allá los servicios de los jardineros más reconocidos.
Esto hizo que el jardín que hoy luce austero fuese en su origen un tapiz tan espectacular que en su día se comparó a las alfombras procedentes de Damasco o Turquía.

El entorno era en sí mismo un jardín botánico que incorporaba 70 variedades de flores y 400 de plantas, muchas medicinales y traídas del Nuevo Mundo.

Recorriendo hasta el final el Jardín de los Frailes, dejando a nuestro paso infinidad de accesos subterráneos que conducen hasta donde tu imaginación los lleve,  nos encontramos con los jardines privados del rey y de la reina. Pasamos a ellos por los accesos adintelados de piedra.

Jardines privados

Estos dos sub-recintos eran independientes en su génesis y permitían que Sus Majestades despachasen en privado con quien les apeteciese.
Como nota curiosa, hay una lápida en uno de los paramentos del jardín del rey a la memoria del general inglés William Wheatley. En ella se cita a lord Wellington, que no es otro que el duque que ayudó a los españoles a expulsar a Napoleón de España. Y es que esta parte del Monasterio hizo las veces de hospital durante buena parte de su historia, (véase la Galería de los Convalecientes en el enlace de las fachadas antes indicado) llegando soldados procedentes de los distintos frentes, algunos de los cuales murieron aquí, como es el caso del tal Wheatley.

Ahora es tiempo de acercarnos al edificio propiamente dicho, por el acceso principal de la fachada oeste.

Estás ante una de las arquitecturas renacentistas más singulares de Europa. De hecho, desde finales del siglo XVI se considera la octava maravilla del mundo, alcanzando en 1984 la categoría de Patrimonio de la Humanidad.

Juan Bautista de Toledo
La obra, conocida como “La Traza Universal”, fue ideada por el arquitecto real Juan Bautista de Toledo, que falleció cuatro años después de comenzar la construcción.

Sería un discípulo suyo, Juan de Herrera, el arquitecto que continuaría las obras hasta su conclusión, dejando unas maneras constructivas por todo el recinto que acabaron convirtiéndose en su sello personal.

Juan de Herrera
Si pinchas en la imagen de Juan de Herrera descubrirás algunos detalles del “estilo herreriano” presentes en la edificación y que de manera sorprendente pasan desapercibidos a la mayoría de sus visitantes.

Pero este edificio no solo es un icono arquitectónico único en Europa, sino que con el tiempo acabó convirtiéndose, y así sigue siendo hoy más que nunca, en depósito de las demás artes. Las pinturas, esculturas, cantorales, pergaminos, libros y demás objetos contenidos aquí hacen del Monasterio de El Escorial un impresionante museo digno de ser visitado con calma.


Felipe II
Escultura frente al Jardín
Además de para cumplir la misión divina de tapar una de las bocas del infierno, Felipe II levantó esta construcción para conmemorar su victoria militar contra los franceses en la batalla de San Quintín, el 10 de agosto de 1557, día de san Lorenzo.

El origen arquitectónico de su planta, que mide nada menos que 33.327 m2., es muy controvertido.

Aunque hay quienes aseguran que tiene la forma de una parrilla invertida en honor a su patrón, que fue invitado forzoso a una barbacoa que dudo mucho que acabase siendo de su agrado, parece que la idea del rey partía de su obsesión con el Antiguo Testamento y con el Templo de Salomón en particular, como comenté antes.


Plano de la planta
Así, aunque las medidas no se corresponden entre sí, el modelo arquitectónico original de este edificio pretendía basarse en aquel.

Sin embargo, desmitificando la relación entre el santo y la parrilla en el concepto original del proyecto, lo cierto es que fue Juan de Herrera quien cambió el diseño una vez se hizo cargo de las obras, eliminando seis torres interiores, levantando una en cada esquina y cerrando los patios. De modo que la forma del edificio y la muerte del santo titular es solo una casualidad, bien aprovechada durante siglos, desde luego.


Todas las cubiertas del conjunto están realizadas con ladrillos montados sobre estructuras de madera y, sobre ellos, planchas de plomo y teja de pizarra.

Incendio Monasterio de El Escorial
Óleo en Museo del Prado
No es de extrañar que el incendio que sufrió el edificio en 1671 acabase con gran parte de su estructura, obligando a rehacerla con maderas traídas del Nuevo Mundo.


Que esta edificación es extraordinaria se sabe nada más verla. Pero os aporto algunos datos que apoyan esa sensación "a lo bestia":

Chimeneas
- 4.000 habitaciones y salas.
- 2.673 ventanas.
- 1.250 puertas.
- 86 escaleras (que no escalones).
- 11 aljibes.
- 88 fuentes.
- 9 torres.

Y ahora, antes de concluir esta ruta, dejadme que os descubra otros dos espacios incluidos en la visita gratuita: el Patio de los Reyes y la Basílica, pinchando en sus correspondientes enlaces.

Antes de irnos me gustaría dejar claro (pues hay mentes calenturientas que persiguen fantasmas), que la inmensa mayoría de los datos que aporto en la visita han sido estudiados directamente por mí, aprovechando mi condición de profesor de albañilería titulado, los contactos que poseo en Patrimonio Nacional y los seis años de investigación que realicé para escribir El pozo de Harod, novela en la que este edificio goza de un extraordinario protagonismo.
Ahora bien, hay un mínimo porcentaje que he extraído de Internet sin la más mínima intención de plagiar, copiar o hacer trampas. Si alguien se siente agraviado por esto, confío en que se ponga en contacto conmigo con el respeto que creo merecer. A cada uno lo suyo...

Espero que os haya gustado este recorrido parcial por la octava maravilla del mundo. Queda pendiente la visita interior, de pago. Pero eso será en la Ruta 13.

Así lo pienso y así lo escribo.

jueves, 14 de julio de 2016

MONASTERIO DE EL ESCORIAL. APUNTES DE ARQUITECTURA: El Patio de los Reyes

Para dar soporte a una de las rutas de El pozo de Harod, preparo este post en el que visitaremos el atrio de la Basílica del Monasterio de El Escorial (Madrid): el Patio de los Reyes.
Acedemos a esta zona atravesando la puerta principal del conjunto, pasando por debajo de la estatua de granito que representa a San Lorenzo.



Estás pisando un rectángulo de 64x38 m., lo que arroja una medida de superficie de 2.432 m2. con el sistema métrico que utilizamos hoy.
Aunque si aplicamos la historia de El pozo de Harod (no olvides que bajo tus pies está el espacio clave de la historia que allí se narra), medirá 685 (Bereshith).

Al echar un vistazo rápido alrededor, lo más probable será que te venga a la mente aquel acertijo:

“No existió jamás un tesoro como aquel. Era tan valioso y codiciado que su dueño no tuvo más remedio que esconderlo bajo el Bereshith de granito.
El hombre, que tenía que hacer un largo viaje, encargó su custodia a seis miembros de una noble familia y les prometió que, a su vuelta, lo repartiría…
Entonces le pidió al más viejo de los custodios que estuviese muy atento a la hora de su regreso, y partió."



Si miras la verdadera fachada de la Basílica verás las estatuas de 6 reyes de Judá, a saber (de izquierda a derecha): Josafat, Ezequías, David, Salomón, Josías y Manasés, una prueba más de la conexión que Felipe II buscaba con el Templo de Salomón…



En cuanto al acertijo, el rey David, el más viejo de los 6 por ser el primero, dirige la vista hacia un reloj situado en la fachada de la torre que se erige a su izquierda.
Sí, estás pisando la cubierta de la sala del tesoro de la Gran Orden del Ocho que está en algún lugar muy abajo… si te fías de la historia registrada en la novela, claro.

Ahora quiero enseñarte un detalle arquitectónico. Tiene que ver con las dos torres laterales que enmarcan esta fachada. Ambas son de planta cuadrada y se elevan nada menos que 72 m.
Si te fijas en el número de cuerpos que tienen cada una, verás dos. Pero en realidad son tres. El que no ves, el bajo, está incorporado en el interior de las edificaciones del convento que, por cierto, se iluminan de manera natural con el ventanal que rompe el centro del frontón triangular que remata la fachada.

Pero lo interesante y desgraciadamente poco conocido de este entorno está en la pared izquierda del Patio de los Reyes, según accedes a este.


Entre la octava y novena ventana, a la altura de la cornisa, se puede ver a duras penas una piedra con una cruz negra grabada sobre ella. Te ayuda a localizarla la figura de la cruz que hace la pizarra de la cubierta, pues está justo debajo.
Se trata, ni más ni menos, de la última piedra colocada en la construcción general, dando por finalizada la obra el 13 de septiembre de 1584, es decir, 21 años después de comenzar.

A este respecto no he comprendido a qué viene el dicho “dura más que las obras de El Escorial”, pues en aquel tiempo la edificación religiosa podía alargarse incluso siglos. No hay más que ver la duración de obras como las catedrales de Madrid o Barcelona…

He tratado de investigar el sentido del dicho, pero siempre me he topado con generalidades basadas en que los trabajos de ornamentación y los añadidos se prolongaron más allá del siglo XVII. En fin, ahí queda la frase…

Y colorín, colorado, el cuento del Patio de los Reyes ha terminado. Hay mucho más, pero espero que lo descubras en tu visita personal.

Así lo pienso y así lo escribo.